¿Es el mundo un lugar más seguro ahora que durante la Guerra Fría?

Guerra Fría. Dos grandes bloques centraban la atención con su fuerza militar. En la actualidad hay un número de potencias con suficiente poder militar como para plantar cara a cualquier país, por ejemplo Israel, China, India, Reino Unido, Japón y un largo etcétera. Aunque las potencias emergentes no son un problema en realidad, al menos de momento.

Durante la Guerra Fría los males de la II Guerra Mundial estaban todavía muy recientes. Algunos expertos colocan el inicio de esta guerra en 1945 y otros en 1947. Ahora hay una mayor conciencia común. Sin embargo existe el miedo, ese miedo que hace que se permitan abusos por parte de algunos países. China y su situación con el Tíbet es un claro recordatorio de esta situación.

Otro factor que podríamos tener en cuenta ese el auge del terrorismo, la fuerza de este. En la Guerra Fría el rival de EEUU era un país, sabía donde estaba el enemigo, hoy en día, con el terrorismo, los enemigos son grupúsculos difíciles de identificar y controlar. Ahí se coloca el integrismo islámico, poco reflexivo y más proclive a montar una hecatombe que los políticos de los años sesenta. Entonces era la rivalidad entre dos potencias mundiales, ambas tenían mucho que perder; sin embargo, ahora, sólo EEUU es una potencia que tenga que preservar sus logros sociales; la otra parte es el Tercer Mundo, con poco que perder si se monta la de “San Quintín”. En caso de conflicto internacional, ¿a dónde irían a parar las armas de destrucción masivas? Si los países que las tienen entran en crisis económica, se las venderán al mejor postor, ya sean países o grupos terroristas. Ya ocurrió con Rusia. En cualquier caso, caos y destrucción.

La principal diferencia se encuentra entre el comunismo y el integrismo islámico, ya que el otro contendiente, EEUU, es el mismo. “…El terrorismo musulmán no es comparable a cualquier otro terrorismo perpetrado por europeos en suelo europeo y padecido también por europeos, el terrorismo practicado por musulmanes no va en busca de una reclamación sino que busca la aniquilación total del otro, del diferente, del que se atreve a pensar por sí mismo.” – Rafael T. Pérez. Esta opinión se puede extender también al resto del suelo mundial. Con el islamismo integrista es casi imposible confluir más allá de la respuesta armada desesperada, que en la mayoría de casos solo acelera la acción-reacción que paga la población civil en forma de unas condiciones de vida mediadas por el terror.

No es fácil en estos momentos, predecir el futuro  militar regional de los acontecimientos que se sobreponen en el globo mundial. Simple ejemplos de estos son: Vietnam, Palestina, Georgia, la antigua Yugoslavia, y finalmente  Irak y Afganistán.

En el lado diplomático se encuentra la ONU. Condicionada por las grandes potencias y en realidad sin poder de mando sobre los países. Sus resoluciones no obligan a nadie como puede apreciarse en el conflicto árabe-israelí, latente desde 1948. Gobiernan 5 países en realidad y las decisiones que se toman en esta organización son a favor de estos. Por tanto no hay que engañarse y afirmar que gracias a organismos como las Naciones Unidas el mundo está a salvo. Si hay algo que hace todo se mantenga ordenado y a salvo, es el miedo que hay entre países.

Otro nuevo problema que ha surgido en esta época es la necesidad de controlar las fuentes de energía, ya que la principal, el petróleo, tiene un límite de existencias; mientras que la otra alternativa, la nuclear, no está bien vista por la opinión pública debido a su peligrosidad. Esto ha llevado también a roces y problemas entre el mundo árabe – principal productor mundial de petróleo – y el resto del mundo, sobretodo Europa y Estados Unidos. Lo mismo ocurre con los países extractores de gas, países conductores de estas materias a través de sus oleoductos, etc. Conflictos de gran nivel económico y que pueden arrastrar a guerras solo por estas materias primas. Recordemos la gran crisis de 1973 debido al crudo.

En resumen y tras lo expuesto anteriormente, me decanto por la Guerra Fría. A pesar de conflictos bélicos en zonas puntuales, no hubo males mayores. Clima de tensión sí, pero solo eso, tensión. Se marcaban muy de cerca, como esos dos equipos de fútbol que al comienzo del partido están expectantes a los movimientos del otro porque se conocen a la perfección y saben bien sus armas. Resultado final: 0-0. Ninguno se lanzó al ataque. La Guerra Fría tenía válvulas de escape, como eran rivalidades de menos enjundia, por ejemplo la “carrera espacial”, por ver qué potencia llegaba antes a la Luna. Sin embargo hoy en día eso no existe, todo se reduce únicamente a conseguir cuotas de por internacional.

Frase de Kennedy: “Si los preparativos comunistas en Cuba, en cualquier instante y de cualquier manera, fueran a poner en poner en peligro nuestra seguridad, o si Cuba llegara a convertirse algún día en una base militar ofensiva de posibilidades importantes para la URSS, entonces nuestro país haría todo cuanto fuese preciso para proteger su propia seguridad y la de sus aliados.

Esta conversación entre Nikita Kruschev, “premier” soviético, y el presidente norteamericano Dwight D. Eisenhower en Camp David, refleja muy a las claras de lo que era la Guerra Fría. Ahora no es así ni mucho menos:

“Dígame, señor Kruschev -preguntó el presidente norteamericano-, ¿cómo deciden ustedes sobre el volumen del gasto militar?”, y continuó diciendo: “Quizás antes debería decirle yo cómo sucede entre nosotros […] Es más o menos así. Mis altos dirigentes militares vienen a verme y me dicen: Señor presidente, necesitamos tanto o cuanto dinero para tal o cual programa. Si no conseguimos los medios que necesitamos, nos quedaremos rezagados, detrás de la URSS. E invariablemente he de concederles lo que piden. Ahora dígame, señor Kruschev, ¿cómo sucede entre ustedes?”

La respuesta fue rápida: “Sucede exactamente igual. Vienen a verme algunos representantes de los departamentos militares y me dicen: Camarada Kruschev, fíjese: los norteamericanos están desarrollando éste o aquél sistema. Nosotros deberíamos desarrollarlo también, y nos costaría tanto o cuanto. Yo les digo que no hay dinero, que ya están asignados todos los recursos. Pero me replican que si no se consigue el dinero que necesitan y hay una guerra, entonces el enemigo será superior a nosotros […]. Me encuentro ante la inevitabilidad de plantear la cuestión al Gobierno y, al final, se adoptan las decisiones recomendadas por los militares.”

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Publicado el mayo 29, 2010 en Uncategorized y etiquetado en , . Guarda el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. Tienes mucha razón de que ahora EEUU se enfrenta a un enemigo invisible y descontrolado, pero no creo que estuviesemos mejor en la Guerra Fría. Ni mucho menos. Ahora, ¿que conflictos hay en los que participen directamente grandes potencias? ¿Irak? ¿Afganistán? Durante la guerra fría hubo muchos conflictos de mayor entidad que los que hoy en día acontecen. Y en todos participaban por un lado la URSS y por otro los EEUU. Vietnam, Afganistán, Irán, Corea, Guatemala, Nicaragua… Sí, hubo guerras.

    En África se produjo un verdadero reparto post-colonial que provocó que unas naciones que nacían independientes volviesen a estar sometidas al interés de las potencias del primer mundo. En Ámerica latina, dictaduras impuestas por EEUU en numerosos estados (Chile, Argentina, República Dominicana…). Por no acordarme de la triste situación vivida por un país que nos pilla bastante cerca: Alemania. Castigado durante muchos años por un absurdo reparto y cuya población sufrió el sinsentido de esta Guerra.

    Sí hubo males mayores, y ejemplos hay en casi todos los continentes. El mundo estuvo separado en dos bandos, dependientes de su ‘señor’ y quien lo sufrió fue la población de los países que padecieron guerras y dictaduras.

    No es cierto que ninguno se lanzase al ataque. Vietnam es el ejemplo más claro. No se enfrentaron su territorio, pero sí en otros escenarios. En el tercer mundo, habitualmente olvidado. Y tampoco creo que acabase empate a 0; la guerra fría terminó con la URSS. Ganó EEUU después de ir cansando a su rival poco a poco, poniendo un ritmo que le hizo desfallecer.

  2. Por cierto, como se nota que estás con Relaciones Internacionales. Yo la dejé con Calduch y no la aprobé hasta el año pasado, en quinto. Suerte.

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