El 2010 llega a su fin

Quizás porque nuestra mente tiende a racionalizar los pasajes temporales convertimos algunas fechas en puntos de inflexión: cumpleaños, meses, semanas, fin de año… ¿Qué de diferente tiene el día 31 o el día 1 al 12 de abril? Nada. Pero en estos días echamos la vista atrás y hacemos balance del ciclo que se cierra. “Año nuevo vida nueva”. ¡Já! Vivo muy bien como para cambiar.

Y es que por seguir con esa corriente que señala como fechas para reflexionar las navidades y como época de cambio ese paso de año, este blog hace repaso. Si alguno sigue pasándose por aquí, que lo dudo debido a mi dejadez y mi calidad como escritor (mala), sabrá que no escribo en demasía. A veces por desidia, otras porque no tengo nada que contar, al final se me juntan ambas cosas y el resultado es esta bazofia. El 2010 ha sido un año bonito, como casi todos. El acontecimiento clave fue la consecución del Campeonato del Mundo. Andrés Iniesta siempre tendrá un rincón especial en nuestros corazones junto a otros 22.

Además de eso, el resto no ha tenido nada particular. Los estudios avanzan y la vida – para bien o para mal – no me arroja grandes cambios. Puedo estar contento. Muy contento. He cumplido un sueño: cantar el You’ll never walk alone en Anfield, en directo en un partido del Liverpool. Los viajes como siempre no han faltado. Hay que aprovechar.

Y esta noche en concreto me apetece escribir. Hace tiempo que no lo hago a mi libre albedrío. Porque desde hace un tiempo escribo. Y mucho. Todo gracias a un proyecto que hemos emprendido entre seis locos compañeros de facultad y un servidor. Quiero reventar las teclas. Que me salgan las palabras sin pensar. Que se me vaya la cabeza a altas horas de la mañana frente a la pantalla de mi ordenador. Que los dedos vayan a toda velocidad de una zona del teclado a otra. No sé. Escribir rápido sin mirar atrás. Sin saber que he escrito. Eso me hace falta. Porque ya vale de escribir todo el día de fútbol. Fútbol, fútbol y más fútbol. En realidad me gusta. Me siento vivo al hacerlo, pero esto me llena más. Ismael Serrano me acompaña. Para escribir en la revista me pongo a Sabina. Un genio. Él se clava en mis oídos todas las noches. Mi compañero de fatigas aunque no me conozca ni sepa que existo. No lo necesito. Para mí está ahí y eso me basta. Esto es otra cosa. Más íntimo. Más de desnudarse ante el que quiera leerme pero al final no digo nada. Nada relevante. Solo junto letras y les intento dar algún sentido. Ni yo mismo sé cual, pero al final seguro que tienen uno.

Ya vale de paranoias. En realidad debo centrarme porque esta reflexión y este post solo están escritos debido a dos excusas: una es que no me puedo dormir, así que dejo volar a mi cabeza. Estoy aquí pero no estoy aquí. Insomnio. La segunda es mucha más placentera: felicitar la navidad y el año. No lo había hecho porque esperaba a estas fechas para hacerlo todo a la vez. Quizás el discurso que más se lleve ahora es el de que la navidad es hipocresía, consumismo, algo más… pero para mí no. Lo siento por todos esos aguafiestas. A mí me gusta la navidad. Me gusta que decoren mis calles con luces. Me tranquiliza. Me gusta volver a casa por navidad, sí, como el turrón. Toda esa gente que vuelve a ver a sus familias. Me llena. Me siento más en paz que nunca y me reencuentro con mí mismo. Será que al final soy un tonto romántico. Puede ser.

Un abrazo. FELIZ NAVIDAD Y FELIZ 2011.

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Publicado el diciembre 30, 2010 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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